• Tirios y troyanos

19/01/07

¿Imposible luchar contra el spam?


Hector D. Calabia

Son las 11 de la mañana, y en el día mi programa de correo ya ha recibido, unos 25 «mensajes basura». Nada de lo que ofrecen me interesa y, si no entendiera inglés, no podría ni siquiera enterarme de qué ofrecen. Llegan a mis direcciones en varios servidores distintos, desde toda clase de direcciones diferentes. Algunos son francamente absurdos, cuando no ridículos: vienen llenos de frases sin sentido, copias de párrafos o de diccionarios, y con imágenes con texto en todos los colores.

Tal vez yo haya sido particularmente descuidado, y haya entregado mi dirección electrónica sin prestar atención a quien la daba. De ninguna manera. Ya tuve esa experiencia hace muchos años, en que tuve que cerrar un dominio Web completo, por la cantidad de spam que estaba recibiendo. Ahora soy muy cuidadoso en cómo y a quién doy mis direcciones electrónicas. Mis sitios Web la presentan «codificada», de una manera que no pueden extraer los «robots» que buscan direcciones. ¿Entonces? Entonces, que puede bastar una sola fuga, en alguna parte, para que empiece el diluvio del spam. Y como el correo electrónico está precisamente para eso, para comunicarse, siempre, en algún punto, se «escapará» la dirección e irá a dar a manos de los spammers.

El camino del spam


Para enviar correo basura lo que se necesita, ante todo, son direcciones. Desde hace ya muchos años circulan listas de direcciones electrónicas de todo el mundo, y se pueden comprar por pocos euros en Internet. La calidad de las listas varía, pero siempre tienen una cantidad considerable de direcciones válidas.

Para mantenerlas actualizadas, hay toda clase de trucos. Los spammers envían constantemente sus robots a visitar páginas Web y recoger allí direcciones. Los robots buscan expresiones que tenga una @ en medio, y la añaden a su lista.

Otra forma muy usada es establecer un sitio Web que envía tarjetas de felicitación, música, o cosas por el estilo, y «cosechar» todas las direcciones que los usuarios dejan. Lo más grave de esto, es que esas direcciones suelen ser de otras personas, con lo cual, por mucho que yo proteja mi dirección, siempre hay alguien que puede ponerla en circulación haciéndome el «regalo» de una simpática tarjeta.

En algunos casos, es el propio navegador de Internet el que da la dirección electrónica a sitios Web «espías». Esto sucede cada vez menos, pero antes era común dar la propia dirección electrónica como una cortesía cuando se «bajaban» archivos o imágenes de un sitio. Aunque la mayoría de los browsers actuales ya no lo hacen, no está de más verificar el propio.

Los mensajes indeseados mismos suelen traer un llamado «faro», que es una imagen que, al descargarse del sitio Web, confirma que el mensaje ha sido recibido en tu dirección de correo, y ha sido abierto. Esto, por supuesto, confirma que tienes una dirección electrónica activa, y le da más valor… por lo que atrae más spam.

Otra forma se recolectar direcciones son los llamados «ataques de fuerza bruta». El spammer utiliza un programa que dirige automáticamente contra un dominio (por ejemplo, contra telefonica.net), y que comienza a «probar» con mensajes dirigidos a todos los destinatarios posibles:
a@telefonica.net;
aa@telefonica.net;
aab@telefonica.net;
y así sucesivamente, en la esperanza de encontrar direcciones válidas. Si encuentran alguna, la guardan para usar después.

Ejércitos de spammers


Hasta hace algunos años, quienes se dedican a enviar correo basura los spammers tenían que utilizar sus propios recursos para mandar los mensajes. Es decir, usaban sus propios ordenadores, desde sus propias conexiones.

Esto los hacía relativamente fáciles de localizar, y siempre se los podía denunciar a organizaciones como Spamcop, que mantienen listas de spammers. Cuando se denuncia a un spammer, su dirección IP es incluida en unas «listas negras», que los proveedores de Internet utilizan para filtrar los mensajes.

Pero es cada vez más difícil hacer esto. Actualmente los spammers serios utilizan «ejércitos» de ordenadores domésticos, a los que infectan a distancia con un troyano, y así los convierten en distribuidores del spam que les envían. Se forman de esta manera redes de ordenadores zombies, llamadas botnets, o redes de robots, con el solo fin de enviar spam. Informes de prensa afirman que hasta 250.000 ordenadores diarios se infectan en el mundo con estos programas troyanos, a lo que ayuda mucho la difusión actual del ADSL. Según estos mismos informes, España ya contribuye con un seis por ciento a la generación mundial de spam, la mayoría proveniente de ordenadores cuyos dueños ignoran que están infectados.


El caso de Blue Frog


Hace un par de años, la empresa Blue Security tuvo una idea muy interesante: como es muy difícil perseguir a quienes envían el spam, lo que se haría es perseguir a los beneficiarios, es decir, a los anunciantes. Blue Frog también formó un «ejército» de ordenadores de quienes se adherían a la iniciativa. Cuando una empresa empezaba a anunciarse con mensajes no solicitados, Blue Security les advertía que si no dejaban de enviar ese tipo de correo a sus asociados, éstos tomarían una represalia. Si la empresa persistía, entonces todos los ordenadores asociados «visitarían» el sitio del anunciante, y dejarían allí mensajes de queja. Se suponía que ningún anunciante quería recibir decenas de miles de «visitas» que no vienen a comprar nada, sino solamente a expresar una queja.

La idea tuvo su éxito. Pero no pudo contra los spammers más decididos. Éstos lanzaron su ejército de computadores zombies contra la dirección de Blue Frog, y efectivamente bloquearon el servicio. Tras estar sometida a ataques de este tipo durante varios días, la empresa dejó de funcionar. Se había rendido a los spammers.

Con SpamCop pasa más o menos lo mismo: las denuncias anónimas casi no sirven; y las denuncias que traen la dirección electrónica del denunciante, atraen más spam, y hasta ataques de ese tipo. El dominio Web que tuve que cerrar se mantuvo constantemente bajo un bombardeo de spams maliciosos, y casi seguramente fue en represalia por las denuncias que había realizado en SpamCop. Aun hoy, aunque la recepción de correo está inhabilitada, sigue recibiendo el ataque de algunas docenas de «zombies» que incesantemente intentan enviarle su basura.

¿Sirven los filtros antispam?



Spam gráfico, deformado para confundir al OCR

Los filtros sirven, hasta cierto punto. Mis servidores utilizan un filtro (SpamAssassin) muy eficaz, que marca casi todos los mensajes indeseados como tales. Sin embargo, algunos se le escapan, porque los spammers siempre encuentran modos de «volar bajo el radar».

Al inicio, los filtros utilizaban palabras o frases que siempre aparecían en los mensajes. Por ejemplo: «Este mensaje se envía según…», o palabras como «medicine, Viagra» y otras parecidas. Entonces, los spammers empezaron a omitir esas expresiones, o a disimularlas, con errores como V1agra, medi_cine, y cosas así.

Después vinieron los filtros «bayesianos», que «leen» el mensaje y calculan la probabilidad estadística de que sea spam. Lo comparan con una base de datos amplia de otros mensajes, y pueden «aprender» sobre la marcha. Estos filtros parecían casi infalibles, hasta el punto que Bill Gates predijo que marcaban el final del spam.

Vana ilusión. Los spammers comenzaron entonces a llenar los mensajes de frases sin sentido, mezclados con las frases de lo que sí querían promocionar, para que los filtros bayesianos se confundiesen y no marcaran el mensaje como spam.


Ejemplo de spam con frases sin sentido

Algo después, los spammers comenzaron a reclutar sus ejércitos de ordenadores «zombies» y, con un ilimitado ancho de banda a su disposición, empezaron a enviar spam gráfico. O sea, con imágenes que traían la publicidad, en lugar de texto. Estos mensajes no pueden ser analizados por los filtros comunes, y empezaron a pasar todos los controles… Hasta que algunos proveedores de Internet empezaron a leer los mensajes con OCR... por lo que los spammers comenzaron a deformar los textos, a retorcer las letras, y a hacerlas de todos colores (como en la ilustración de más arriba) para que los programas de OCR no pudiesen leerlos…

En eso estamos…

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  1. Estoy inflado con los spams. ¿Sirve de algo denunciarlos a SPAMCOP?

    — nico321 · ene 22, 23:52 · #

  2. Re: 1
    SpamCop es una herramienta valiosa, pero los spammers cada vez son más hábiles, y envían desde centenares de direcciones IP (que son las que banea SpamCop. Por lo tanto su eficacia es muy relativa en la actualidad. Además, si haces las denuncias con tus datos verdaderos (que sería técnicamente recomendable), luego pueden inundarte de spam como represalia. Y, aunque no los des, los spammers a veces se enteran igualmente… Suerte.

    — HDC · ene 23, 12:47 · #

  3. Es muy interesante esta faceta gambierra y algo delincuente del uso de internet.
    Gracias por el artículo.

    bonhamled · nov 9, 07:46 · #

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