• ¿LCD, Plasma o TRC?

24/01/07


A comprarme un televisor nuevo

Hector D. Calabia

Nuestro artículo sobre la duración de las pantallas planas despertó cierto interés, y Roberto, uno de los lectores, me pregunta:

Estuve leyendo los relacionados con la televisión (...) y quería preguntarte sobre cuál conviene (relación calidad-precio porque no quiero gastar una fortuna) porque no entiendo nada y la cosa ahora es bastante complicada (plasma, LCD y otras iniciales que no sé qué significan).

El momento realmente es favorable para comprar un televisor de pantalla plana, ya que los precios están bajando sostenidamente, y se espera que bajen más. Esto es importante: la relación calidad-precio es buena ahora, y apunta a serlo más en los próximos meses. Pero vamos a ver qué buscar, y qué evitar. (Mucho de lo que digamos aquí se aplica también a los monitores de ordenador, pero como estos tienen algunos aspectos especiales, vamos a tratarlos por separado en otro artículo.)

Tamaños y usos

Roberto da a entender que desea cambiar el televisor del salón, que es lo que todos nosotros entendemos cuando pensamos en «el televisor». Pero antes de ir a éste, pensemos en otros televisores de la casa. En este momento, los precios son óptimos para adquirir un televisor de tubo de rayos catódicos (TRC) —un «tele» tradicional— para otros ambientes de la casa.

Los precios van desde menos de 240 euros para un televisor de 28 pulgadas, con pantalla «semiplana». Hay ofertas muy buenas de algo más de 100 euros para tamaños menores; pero una cosa que me parece intolerable a esta altura es que muchas de esas pantallas tienen una curvatura notable, cuando desde hace ya décadas existe la tecnología para hacerlas planas o semiplanas (aun siendo de tubo). De todas formas, si la curvatura no le molesta, aquí hay grandes oportunidades.

Por el contrario, los precios siguen siendo algo caros para los televisores LCD de entre 15 y 20 pulgadas, que cuestan entre 300 y 600 euros, mientras que un monitor de ordenador se obtiene por mucho menos y generalmente el monitor tiene mayor calidad en la pantalla (aunque no puede usarse como televisor directamente). Esto indica que esos precios van a seguir bajando.

Televisores para el salón

Aquí las dos preguntas son: tamaño y tecnología.

En cuanto al tamaño, todo va en gustos; pero yo diría que la tendencia es que el televisor del salón sea una pantalla plana panorámica de entre 37 y 42 pulgadas. (Las «pulgadas» siempre son de la diagonal de la pantalla. 42 pulgadas es 1,1 metros.)

Dentro de estos tamaños, la tecnología predominante son las pantallas de cristal líquido (LCD). La buena noticia: cada día vienen mejores, y más baratas. Hay que prestar atención a que se vea bien desde todos los ángulos, ya que algunas pierden calidad al mirarse desde un costado. ¿Los precios? Van desde unos 800 euros en adelante, con una media de alrededor de 1500 euros. Por encima de los 1000 euros, la calidad de muchos equipos es similar, y se diferencian por la marca, la estética y algunos «extras».

Además de la marca —que en el caso de empresas como Sony y Philips se hace pagar— un factor que diferencia a los más caros es la calidad del procesamiento de vídeo. Veamos: el problema con los televisores LCD y de plasma es que su tecnología supera con mucho las normas de la televisión tradicional, que se crearon hace más de 50 años. En general, todos estos televisores son capaces de una calidad de imagen mucho mayor que lo que la televisión común les suministra. Entonces, para aprovechar mejor su calidad intrínseca, aplican un procesamiento que «eleva» las imágenes a parámetros más actuales. El problema es que este procesamiento, si es muy bueno, puede ser caro… y eso se paga (y se ve) en los televisores de mayor precio.

La otra tecnología que compite con el LCD, es el plasma, que es más antigua y consolidada para pantallas grandes. En estos momentos, es una opción en televisores de más de 40 pulgadas… o sea, pantallas realmente gigantes. La calidad visual suele ser algo superior a la del LCD (excepto los de definición estándar, véase más abajo), dado que no usan lámparas, sino que cada punto de la pantalla se enciende por sí mismo. He podido ver televisores de plasma de 50 y 52 pulgadas, y son realmente espectaculares… pero se necesita tener espacio y pasta, ya que están por encima de los 4000 euros.

La cuestión de la definición

Las imágenes de televisión están formadas por líneas de puntos luminosos. La cantidad de líneas y puntos está determinada por la norma de la televisión que, como dijimos, viene desde poco después del final de la segunda guerra mundial. En Europa son 625 líneas totales (576 líneas visibles), según el sistema PAL. Esto es lo que se llama «definición vertical». Muchos países americanos utilizan la norma estadounidense NTSC de 525 líneas (480 líneas visibles). Esto no tiene repercusión directa en Europa, salvo en el caso de algunas pantallas, como indicaremos más adelante.

También hay una definición «horizontal» (a lo largo de cada línea), que no es fija sino que varía según el material. En los DVD (la mejor calidad) son unas 540 líneas, las estaciones de TV unas 330 líneas, y los antiguos VHS ofrecían unas 240 líneas. La diferencia generalmente se ve como una mayor o menor «nitidez» de la imagen.

Todos los televisores tradicionales pueden mostrar la definición o resolución estándar de 576 líneas visibles, y nada más.

La alta resolución

Pero ahora hay televisores de alta definición, aunque todavía (casi) no hay transmisiones de alta definición ni DVDs de alta definición.

Para hacerla corta, digamos que los televisores de alta definición tienen al menos 720 líneas de resolución vertical (la definición estándar es de 576 líneas, ¿recuerdan?), con una resolución horizontal de 1280 líneas. Todos los televisores con el logo «HD-ready» deben ofrecer —como mínimo— esta resolución.

Se están popularizando también los televisores que pueden mostrar el máximo de la alta definición. Se los conoce como «HD Full», «alta definición completa», o «HD 1080». Estos televisores llegan a ¡1080 líneas verticales por 1920 líneas horizontales! Compárese esto con las 576/330 líneas de la televisión normal.

En el gráfico puede verse la enorme diferencia en «espacio cubierto» (calidad) de cada modo.

Además, la alta definición tiene siempre formato «panorámico» (llamado 16:9), más parecido al del cine.

La HDTV y los televisores planos

Bien, casi todos los televisores planos llegan al menos a la resolución menor de la televisión de alta definición (1280×720). La excepción son algunas pantallas de plasma grandes, y algunas LCD baratas, que siguen ofreciendo la «resolución normal», muchas veces según el estándar americano (o sea, 480 líneas), inferior al de Europa. No conviene comprar estas pantallas, salvo en tamaños pequeños, como televisores auxiliares.

Como la tele se sigue emitiendo en definición normal (incluida la TDT ), estos nuevos televisores «convierten» internamente la resolución normal a alta resolución, y así lo muestran. ¿El resultado? En general, es bastante bueno, mejor que mirar la tele normal; aunque la calidad varía según la calidad del procesamiento digital del equipo, y su precio. Si mira con atención los televisores en una tienda, verá que algunos tienen una nitidez excepcional mientras que otros presentan una imagen más «suave», algo menos definida. En todo caso, hay que recordar que esta definición «convertida» es siempre inferior a la verdadera alta definición, que prometen los canales satelitales, el Blu-Ray y el HD-DVD.

Enchufes y conectores

Los modelos nuevos hacen un buen trabajo de ocultamiento, pero quien busca encuentra… y ahí están: conectores para todos los gustos, generalmente casi invisibles en cavidades en la parte posterior del equipo. Vamos a contar, de lo más tradicional a lo más moderno y elaborado:

  1. Conector de antena. (Conviene que sea para la TDT, porque la televisión analógica está en sus últimos años).
  2. Euroconectores. Generalmente dos o tres. Son excelentes para conectar los DVD normales, ya que la señal se transmite en RGB, con mayor calidad.
  3. Vídeo compuesto. Un conector RCA, que muchas veces se suprime, porque viene incluido en el euroconector.
  4. Audio estéreo. Dos o cuatro conectores RCA. También suelen suprimirse porque van incluidos en el euroconector.
  5. Salida de auriculares y/o de altavoces externos.
  6. Vídeo por componentes. Suelen ser tres conectores RCA, que transportan separadamente los colores.
  7. S-Video. Pequeño conector DIN redondo.
  8. HDMI. Uno o dos conectores digitales para completa compatibilidad con los nuevos equipos y DVDs de alta definición.
  9. Entrada DVI. Entrada digital para conectar al ordenador.
  10. Entrada VGA. Entrada analógica para conectar al ordenador.
  11. Ranura para tarjeta PCMCIA o equivalente.

Aunque parezca increíble, esta lista completa (salvo un ítem) está tomada de las especificaciones de un televisor de alta definición actualmente en el mercado. ¡Se podría montar una central telefónica con un televisor! (Es broma, claro, pero casi…)

De todos estos, yo diría que los euroconectores y el HDMI son indispensables para estar al día, y preparado para cambios futuros. Lo demás, es opcional.

Dentro de estas características, hay muy buenas ofertas en el mercado, una competencia feroz, y —como decíamos al principio— precios a la baja. Puede ser un muy buen momento para comprar o, aun mejor, si se espera un poquitín más.

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